Pequeña reseña
Belice es el país más atípico de Centroamérica: el único de habla inglesa, el único que no tiene costa en el Pacífico y el único que no nació de una independencia española, sino de cortadores de palo de tinte y de caoba que trabajaban en la selva bajo permiso a medias de España y protección de Inglaterra. Su territorio fue maya durante milenios, colonia británica llamada Honduras Británica y, desde 1981, un Estado independiente que convive con una reclamación territorial de Guatemala sobre una parte enorme de su suelo, hoy en manos de la Corte Internacional de Justicia. Pequeño, caribeño y multiétnico —criollos, garífunas, mayas, mestizos y menonitas—, Belice es también una de las democracias más estables de la región. Su población es menor que la de muchas capitales centroamericanas y se reparte entre la costa caribeña y un interior de selvas, ríos y reservas naturales que cubren gran parte del territorio nacional.
Cómo nació · En tres tiempos
Antes de cualquier europeo, el territorio de Belice fue corazón maya: ciudades como Caracol, Lamanai y Xunantunich comerciaban y guerreaban entre sí, y Caracol llegó a derrotar a Tikal en el año 562, según las inscripciones que los arqueólogos han descifrado. La llegada española en el siglo XVI fue periférica: los pueblos mayas del interior resistieron y la región quedó en un limbo, nominalmente española pero sin colonización efectiva. En ese vacío entraron, desde 1638 según la tradición, los cortadores ingleses —los «baymen»— que explotaban el palo de tinte de la bahía, primero como piratas retirados y luego como una sociedad esclavista de leñadores asentada en la desembocadura del río Belice. Aquellos primeros asentamientos vivían del contrabando y de la tala, en chozas junto a los ríos, siempre atentos a las expediciones españolas que venían a desalojarlos desde Yucatán y el Petén.
España nunca reconoció de buen grado a los cortadores: los tratados de París de 1763 y 1783 y la convención de Londres de 1786 permitieron a los británicos cortar madera dentro de límites precisos, a cambio de reconocer la soberanía española. La derrota española en la batalla de Cayo San Jorge, en 1798, cerró en la práctica la disputa armada y dejó a los baymen dueños del terreno. La colonia se organizó poco a poco: en 1862 se declaró formalmente colonia de la Corona con el nombre de Honduras Británica. Su sociedad se hizo plural por oleadas: esclavizados africanos y sus descendientes criollos, garífunas llegados desde San Vicente a comienzos del siglo XIX, mayas que huían de la guerra de Castas de Yucatán, mestizos y, ya en el siglo XX, menonitas agricultores.
El camino a la independencia fue una negociación larga cruzada por la reclamación guatemalteca. El autogobierno llegó en 1964, con George Price y su Partido Unido del Pueblo empujando la emancipación; la capital se trasladó de la ciudad de Belice a Belmopán tras el huracán Hattie de 1961, y el país adoptó el nombre de Belice en 1973. La independencia se proclamó el 21 de septiembre de 1981, sin que Guatemala resolviera su reclamo: Londres dejó incluso tropas británicas como garantía. Belice nació así como un Estado caribeño anglófono en plena Centroamérica, miembro de la Comunidad del Caribe y de la Commonwealth, con la reina británica como jefa de Estado hasta hoy. El nuevo Estado mantuvo el inglés como idioma oficial y el sistema parlamentario británico, pero se reconoció desde el primer día como un país caribeño y centroamericano a la vez, puente entre dos mundos que rara vez se hablan.
Las guerras que lo marcaron
La batalla de Cayo San Jorge
La causa. España y Gran Bretaña volvieron a la guerra en 1796, y el capitán general de Yucatán, Arturo O'Neill, preparó la expedición definitiva para expulsar a los cortadores británicos de la bahía: una flotilla de una treintena de embarcaciones con cerca de dos mil hombres, según las cifras habituales, debía tomar por mar los asentamientos del río Belice, cuyo corte de caoba y palo de tinte enriquecía a los baymen a costa del monopolio español.
El desenlace. Los colonos se organizaron con esclavizados liberados para la defensa y con el apoyo de la balandra británica Merlin. El combate decisivo se peleó el 10 de septiembre de 1798 en torno al cayo San Jorge: la flotilla española, con embarcaciones de mayor calado, no pudo maniobrar en los bajíos y se retiró sin desembarcar. Fue el último intento español de expulsar a los británicos de Belice.
La huella. Cayo San Jorge se convirtió en la fiesta fundacional del país —el 10 de septiembre es feriado nacional— y en el mito de origen de la lealtad beliceña: la historia oficial destaca que los esclavizados pelearon por quedarse, votando antes, según la tradición, permanecer en Belice en vez de evacuar. La batalla fijó de hecho la frontera norte de la futura colonia británica.
El imperio español que perdió Belice en los cayos cuenta su declive en su propia ficha, y Guatemala heredó de España el reclamo que aún discute.
La disputa territorial de Guatemala sobre Belice
La causa. Guatemala sostiene desde el siglo XIX que heredó de España la soberanía sobre Belice y que el tratado Wyke-Aycinena de 1859, que fijó la frontera, quedó incumplido porque Gran Bretaña no construyó la carretera a la capital que el artículo séptimo prometía a cambio del reconocimiento. Belice responde que el tratado es válido y que su territorio —el reclamo guatemalteco ha llegado a abarcar cerca de la mitad del país— no es negociable.
El desenlace. El conflicto bloqueó durante décadas la independencia beliceña: las «cabezas de acuerdo» de 1981, que proponían concesiones a Guatemala, provocaron disturbios en Belice y se archivaron. Guatemala reconoció a Belice en 1991, pero mantuvo el reclamo. En 2008 ambos países firmaron un acuerdo especial para llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia, aprobado en referendo por Guatemala en 2018 y por Belice en 2019; el litigio sigue su curso en La Haya.
La huella. La disputa marcó la identidad beliceña —«ni una pulgada» es consigna patriótica— y obligó a mantener presencia militar británica tras la independencia. Que el diferendo se resuelva hoy ante jueces internacionales, y no con las armas, es celebrado por ambos gobiernos como el camino civilizado para saldar una herencia colonial de tres siglos.
La otra parte de este mismo diferendo, con la versión guatemalteca del tratado de 1859, se cuenta en la ficha de Guatemala.
Su historia política · En tres tiempos
La política beliceña nació del movimiento anticolonial de posguerra: el Comité del Pueblo de 1950, convertido en Partido Unido del Pueblo (PUP) bajo el liderazgo de George Price, ganó las primeras elecciones con sufragio universal en 1954 y empujó el autogobierno de 1964. La otra fuerza histórica, el Partido Democrático Unido (UDP), se formó en 1973 agrupando a la oposición. Desde la independencia de 1981, PUP y UDP se han alternado en el poder con elecciones regulares y traspasos pacíficos: Price, Manuel Esquivel, Said Musa, Dean Barrow y John Briceño se han sucedido como primeros ministros sin golpes de Estado, una rareza centroamericana. Esa normalidad democrática, construida sobre partidos que aceptan perder, es el rasgo que más distingue a Belice de sus vecinos y el que sus políticos exhiben con más orgullo en los foros regionales e internacionales.
Los grandes debates del país independiente fueron económicos y territoriales: la deuda externa y los programas de ajuste de los años 2000, la renegociación de la «superdeuda» en 2007, el referendo sobre la Corte Internacional de Justicia y la apuesta por el turismo y los servicios financieros. Belice combina instituciones británicas —sistema parlamentario de Westminster, common law, la gobernadora general como representante de la Corona— con una vida política intensamente local, donde los seis distritos y las comunidades garífuna, maya y menonita negocian su peso en un Estado de apenas unos cuatrocientos mil habitantes. En un país tan pequeño, la política es también cosa de familias, iglesias y comunidades: los dos grandes partidos tienen raíces locales profundas, y las elecciones se ganan a menudo pueblo a pueblo, visita a visita.
Hoy Belice presume del activo más escaso de su región: una democracia sin rupturas desde 1981, con prensa libre y alternancia comprobada. Sus desafíos son otros: una deuda pública elevada, la violencia de las pandillas en los barrios del sur de la ciudad de Belice, la vulnerabilidad extrema ante los huracanes y la subida del mar, y la espera de la sentencia de La Haya que debería cerrar el diferendo con Guatemala. El país que nació cortando madera en la selva se define ahora por su barrera de coral —la segunda más grande del mundo— y por su estabilidad política. Esa estabilidad es hoy su mejor carta de presentación ante el mundo: la vende el turismo, la valoran los organismos financieros y la defienden sus propios ciudadanos como el rasgo que no están dispuestos a perder.
Hitos de su historia política
562 · Caracol derrota a Tikal — La ciudad maya de Caracol, en el actual Belice, vence a la poderosa Tikal según sus propias inscripciones: el territorio beliceño fue corazón político maya siglos antes de Europa.
1638 · Llegan los cortadores ingleses — Según la tradición, corsarios y leñadores británicos se asientan en la bahía para cortar palo de tinte: comienza la presencia inglesa que dará origen a Belice.
1798 · Batalla de Cayo San Jorge — Los baymen y la balandra Merlin rechazan la última expedición española: el 10 de septiembre queda como fiesta fundacional del país.
1802 · Llegan los garífunas — Comunidades garífunas, descendientes de africanos e indígenas caribes deportados de San Vicente, se asientan en la costa sur y enriquecen la cultura beliceña.
1862 · Colonia de Honduras Británica — Gran Bretaña declara formalmente la colonia con el nombre de Honduras Británica: el asentamiento de leñadores se convierte en posesión oficial de la Corona.
1954 · Sufragio universal y triunfo del PUP — George Price y el Partido Unido del Pueblo ganan las primeras elecciones con voto universal: nace el movimiento que llevará al país a la independencia.
1961 · El huracán Hattie arrasa la capital — El huracán Hattie devasta la ciudad de Belice y provoca la decisión de construir una capital nueva tierra adentro: Belmopán.
1981 · Independencia — El 21 de septiembre Belice se independiza de Gran Bretaña con George Price como primer ministro, sin resolver aún el reclamo territorial guatemalteco.
Personajes clave
— Padre de la independencia beliceña (1919–2011): fundador del Partido Unido del Pueblo, dirigió el autogobierno desde 1964 y fue el primer primer ministro del Belice independiente en 1981, negociando la emancipación sin ceder ante el reclamo guatemalteco.
— Periodista y político (1923–2001), fundador del periódico Belize Billboard: encarcelado por los británicos en 1951 por un editorial, lideró después la oposición y el Comité de las Áreas de la Patria que defendió la integridad territorial frente a Guatemala.
— Primer ministro entre 1998 y 2008, de origen palestino: abogado y dirigente del PUP, impulsó la renegociación de la deuda externa de 2007 y es el mandatario beliceño que más años ha gobernado en democracia.
— Primer ministro entre 2008 y 2020 por el Partido Democrático Unido: el primer mandatario negro de Belice, abogado formado en Miami, gobernó tres períodos seguidos en medio de la crisis financiera y el diferendo con Guatemala.
— Estibador y líder sindical (1897–1975): su detención en 1934 encendió el movimiento obrero beliceño, con huelgas y disturbios que forzaron las primeras reformas laborales y sociales de la colonia.
— Maestro y activista garífuna (1887–1955), fundador de la Liga de Mejoramiento Carib: promovió la cultura y los derechos del pueblo garífuna, cuya llegada a Belice se celebra cada 19 de noviembre por su impulso.
— Político y periodista (1909–1976), compañero de George Price en la fundación del movimiento independentista: tras romper con el PUP encabezó el Partido de la Independencia de Honduras Británica, derrotado en su proyecto de acercamiento a Guatemala.
— Primer ministro desde 2020: dirigente del PUP, ganó las elecciones prometiendo reactivar la economía tras la pandemia y ha defendido la causa beliceña en el litigio territorial ante la Corte Internacional de Justicia.
Fuentes: O. Nigel Bolland, The Formation of a Colonial Society: Belize, from Conquest to Crown Colony · Assad Shoman, A History of Belize in 13 Chapters · Encyclopaedia Britannica, entrada «Belize» · O. Nigel Bolland, Belize: A New Nation in Central America · Assad Shoman, A History of Belize in 13 Chapters · Assad Shoman, A History of Belize in 13 Chapters · Encyclopaedia Britannica, entrada «Belize»