Pequeña reseña
Nació de una revolución en un cabildo porteño en 1810, extendió su independencia por medio continente cruzando los Andes con San Martín y tardó medio siglo de guerras civiles en organizarse como Estado. Después fue uno de los países más ricos del mundo vendiendo trigo y carne, creó el peronismo —el movimiento político que todavía ordena su vida pública— y en 1985 hizo algo inédito: juzgar a sus propios dictadores ante un tribunal civil.
Cómo nació · En tres tiempos
En 1806 y 1807 los vecinos de Buenos Aires habían rechazado por sí mismos dos invasiones inglesas, y esa experiencia dejó una idea plantada: podían defenderse sin España. Cuando llegó la noticia de que Napoleón había ocupado España y apresado al rey, el cabildo porteño actuó. El 22 de mayo de 1810 un cabildo abierto votó destituir al virrey Cisneros, y el 25 de mayo se formó la Primera Junta: presidente Cornelio Saavedra, secretarios Mariano Moreno y Juan José Paso, y vocales como Manuel Belgrano y Juan José Castelli. La Junta gobernaba «a nombre de Fernando VII» —la historiografía lo llama la máscara de Fernando VII—, pero Moreno y sus partidarios ya empujaban hacia la independencia abierta. El proceso se extendió por el enorme virreinato, aunque no todo quiso seguir a Buenos Aires: el Paraguay se separó en 1811 y la Banda Oriental siguió su propio camino.
La guerra se peleó en varios frentes. En el norte, Belgrano —abogado convertido en general— ordenó el éxodo jujeño de agosto de 1812, la evacuación total de Jujuy para no dejar nada al enemigo, y venció en Tucumán (24 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813), aunque las derrotas en el Alto Perú cerraron ese camino. En Salta, Martín Miguel de Güemes y sus gauchos sostuvieron la frontera con la «guerra gaucha». La Asamblea del Año XIII (1813) abolió los títulos de nobleza y la Inquisición y declaró libres a los hijos de esclavos por nacer. El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán declaró por fin la independencia de las Provincias Unidas en Sud-América. Y José de San Martín, desde Mendoza, preparó el golpe decisivo: el cruce de los Andes en enero de 1817 con su ejército argentino-chileno, la victoria de Chacabuco (1817) y la liberación de Chile; luego, por mar, la proclamación de la independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Tras su encuentro con Bolívar en Guayaquil (1822), San Martín se retiró de la vida pública y murió exiliado en Francia en 1850.
Hacia 1825, con la victoria de Ayacucho en el Perú (1824) y la caída de los últimos realistas del Alto Perú, el poder español había desaparecido del Río de la Plata. Pero la independencia dejó un mapa roto: Paraguay, el Alto Perú (Bolivia) y luego Uruguay (1828) siguieron como países propios, y las provincias argentinas entraron en cuarenta años de guerras civiles entre unitarios y federales. Argentina fue libre mucho antes de ser un Estado organizado: esa segunda tarea recién se cerró entre la Constitución de 1853 y la unificación de 1860–1862.
Las guerras que lo marcaron
Guerra de la Independencia
La causa. El colapso de la monarquía española en 1808 y la voluntad de los criollos del Río de la Plata de gobernarse a sí mismos, contra la resistencia realista apoyada desde el Perú.
El desenlace. Tucumán y Salta salvaron la revolución en el norte; el Congreso de Tucumán declaró la independencia en 1816; el Ejército de los Andes liberó Chile (1817) y proclamó la independencia del Perú (1821); la caída del Alto Perú (1825) extinguió el poder realista en la región.
La huella. San Martín es el héroe máximo argentino y uno de los grandes libertadores del continente; Belgrano, creador de la bandera en 1812, es su prócer civil. El 25 de mayo y el 9 de julio son las dos fechas patrias.
La misma campaña se enlaza con la ficha de Chile de este lote y con el hecho hist-52; San Martín tiene su biografía en el lote 1 de América.
Guerra del Brasil (Guerra Cisplatina)
La causa. La Banda Oriental (hoy Uruguay) estaba ocupada por el Imperio del Brasil. En 1825 los Treinta y Tres Orientales de Juan Antonio Lavalleja se alzaron y la provincia pidió unirse a las Provincias Unidas; Brasil declaró la guerra.
El desenlace. Los orientales vencieron en Sarandí (1825) y el ejército republicano ganó en Ituzaingó (20 de febrero de 1827), la batalla más grande de la guerra, mientras la escuadra del almirante Brown resistía en el río. Sin decisión total en el campo, la mediación británica cerró el conflicto con la Convención Preliminar de Paz de 1828.
La huella. De esta guerra nació un país: la Banda Oriental no volvió ni a Argentina ni a Brasil, sino que se convirtió en el Estado independiente de Uruguay, estado tapón entre los dos gigantes. En Argentina, el costo de la guerra desgastó al gobierno de Rivadavia, que renunció en 1827.
Guerras civiles y la era de Rosas
La causa. El choque entre unitarios, que querían un gobierno central fuerte en Buenos Aires, y federales, que defendían la autonomía de las provincias. En la provincia de Buenos Aires se impuso el federal Juan Manuel de Rosas (gobernador 1829–1832 y 1835–1852), con la suma del poder público y mano dura contra sus opositores.
El desenlace. Rosas resistió bloqueos de Francia (1838–1840) y de Francia e Inglaterra (1845–1850): en la Vuelta de Obligado (20 de noviembre de 1845) las baterías argentinas enfrentaron a la escuadra anglo-francesa en el río Paraná. Cayó cuando el caudillo entrerriano Justo José de Urquiza, aliado con Brasil y con los orientales, lo derrotó en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Rosas murió exiliado en Inglaterra en 1877.
La huella. La historiografía argentina debate a Rosas hasta hoy: para sus críticos fue un tirano que persiguió y ejecutó opositores; para el revisionismo histórico, el defensor de la soberanía frente a las potencias europeas. La Vuelta de Obligado se conmemora como Día de la Soberanía Nacional.
Guerra de la Triple Alianza (Guerra del Paraguay)
La causa. El presidente paraguayo Francisco Solano López intervino en la guerra civil uruguaya y luego invadió territorio argentino (Corrientes, 1865) para marchar en auxilio de sus aliados. Argentina, el Imperio del Brasil y el gobierno colorado de Uruguay firmaron el Tratado de la Triple Alianza.
El desenlace. Tras la batalla naval de Riachuelo (junio de 1865), ganada por Brasil, los aliados invadieron el Paraguay: Tuyutí (24 de mayo de 1866) es considerada la batalla más grande de la historia sudamericana; la derrota aliada de Curupaytí (septiembre de 1866) alargó la guerra. Asunción cayó en enero de 1869 y López murió en Cerro Corá el 1 de marzo de 1870.
La huella. Paraguay quedó devastado. Cuánto perdió es materia de debate: la narrativa tradicional habla de la mitad o más de su población muerta; estudios demográficos modernos revisan esa cifra fuertemente a la baja, aunque la catástrofe y la pérdida de territorios ante Brasil y Argentina no se discuten. En Argentina, la guerra fue impopular, con reclutamientos forzados, y su memoria se discute entre la historia oficial mitrista y el revisionismo.
Campañas del «Desierto»
La causa. El Estado argentino, ya organizado, decidió ocupar efectivamente los territorios indígenas de la pampa y la Patagonia, habitados por pueblos mapuches, ranqueles, tehuelches y otros, en un contexto de conflictos fronterizos (malones y campañas militares previas) y de interés por tierras para la ganadería.
El desenlace. La campaña principal la comandó el general Julio A. Roca en 1879: miles de indígenas murieron o fueron tomados prisioneros y deportados, sus tierras se repartieron entre militares y grandes propietarios, y la frontera argentina llegó hasta el sur patagónico.
La huella. Durante un siglo la historia oficial las celebró como gesta civilizadora; hoy instituciones del propio Estado argentino e historiadores las describen como una conquista violenta con despojo y muerte de los pueblos originarios, cuya memoria y reclamos territoriales siguen vivos. La figura de Roca —presidente dos veces— es parte central de ese debate.
Guerra de las Malvinas
La causa. Las islas Malvinas están en disputa desde 1833, cuando el Reino Unido tomó control de ellas. Argentina sostiene su reclamo por herencia de España, cercanía geográfica y la ocupación de 1833; el Reino Unido sostiene la autodeterminación de los isleños y su administración continua; resoluciones de la ONU llaman a negociar. El 2 de abril de 1982, la dictadura militar argentina, en plena crisis de legitimidad, ocupó las islas por la fuerza.
El desenlace. El Reino Unido envió una flota a 12.000 kilómetros y recuperó las islas en 74 días. El hundimiento del crucero ARA General Belgrano (2 de mayo, 323 muertos argentinos) y los ataques aéreos argentinos a la flota británica marcaron la guerra; la guarnición de Puerto Argentino se rindió el 14 de junio de 1982. Murieron 649 argentinos, 255 británicos y 3 isleñas: 907 personas.
La huella. La derrota precipitó la caída de la dictadura y el retorno de la democracia en 1983. Argentina mantiene su reclamo como objetivo «permanente e irrenunciable» escrito en su Constitución de 1994; el Reino Unido mantiene que el futuro de las islas lo deciden sus habitantes. Los veteranos de ambos lados cargan la memoria de la guerra.
La casa lo cuenta completo en el hecho de «Hechos más buscados» («La guerra de los 74 días por unas islas del Atlántico Sur»).
Su historia política · En tres tiempos
Tras Caseros, Urquiza convocó al Acuerdo de San Nicolás y un congreso dictó la Constitución de 1853, inspirada en las «Bases» de Juan Bautista Alberdi y en el modelo de Estados Unidos: es, con reformas, la constitución vigente hoy. Buenos Aires se separó una década (1852–1861) hasta que Bartolomé Mitre unificó el país tras la batalla de Pavón (1861). Siguieron Mitre, Domingo F. Sarmiento —que llenó el país de escuelas— y la «Generación del 80»: en 1880 Buenos Aires se convirtió en capital federal y el modelo agroexportador despegó. Argentina se volvió uno de los países más ricos del mundo vendiendo trigo y carne a Europa, y la inmigración masiva lo transformó: entre el censo de 1869 y el de 1914 la población pasó de menos de dos millones a casi ocho millones. Pero el poder lo rotaba una oligarquía con elecciones arregladas, el «voto cantado».
La Ley Sáenz Peña de 1912 impuso el voto secreto, obligatorio y universal para los varones, y en 1916 ganó Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical: por primera vez gobernaba quien ganaba elecciones limpias. El 6 de septiembre de 1930, un golpe de Estado lo derrocó y abrió un ciclo de medio siglo de golpes militares (1930, 1943, 1955, 1962, 1966, 1976) intercalados con democracias débiles. De la «Década infame» de fraude surgió la figura que lo cambió todo: Juan Domingo Perón, que desde la Secretaría de Trabajo construyó su alianza con los sindicatos y, tras el multitudinario 17 de octubre de 1945 que exigió su libertad, ganó las elecciones de 1946. El peronismo —con Eva Perón como rostro de la ayuda social y el voto femenino aprobado en 1947— reorganizó la política argentina alrededor de una identidad que dura hasta hoy. Derrocado por un golpe en 1955, el peronismo estuvo proscripto 18 años: ningún gobierno lograba estabilidad sin él ni con él. Hubo desarrollismo con Frondizi, el golpe de 1966, el Cordobazo de 1969, el regreso de Perón en 1973, su muerte en 1974 y, en medio de una violencia política creciente, el golpe del 24 de marzo de 1976.
La dictadura del «Proceso» (1976–1983) aplicó el terrorismo de Estado: la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) documentó 8.753 desapariciones forzadas en su informe «Nunca Más» (1984), mientras los organismos de derechos humanos estiman las víctimas en hasta 30.000; ambas cifras se citan según su fuente. Derrotado en Malvinas y con la economía en crisis, el régimen convocó a elecciones: en 1983 ganó Raúl Alfonsín, y en 1985 un tribunal civil condenó a los jefes de las juntas militares en el Juicio a las Juntas, un hecho sin precedentes en la región. La hiperinflación de 1989 adelantó la entrega del poder a Carlos Menem, cuyo plan de convertibilidad (un peso = un dólar) frenó la inflación y cuyo gobierno completó las reformas de mercado y los indultos a los militares. El 2001 trajo el colapso: corralito, protestas con decenas de muertos, la renuncia del presidente De la Rúa y cinco presidentes en dos semanas. Luego vinieron doce años de kirchnerismo (2003–2015) con crecimiento en años de precios altos de las materias primas y la reapertura de los juicios por crímenes de la dictadura; el triunfo de Mauricio Macri en 2015, en el primer balotaje de la historia argentina; un nuevo endeudamiento y el mayor préstamo del FMI; el gobierno de Alberto Fernández atravesado por la pandemia; y en diciembre de 2023 la llegada de Javier Milei, un economista libertario que aplica un fuerte ajuste fiscal: según el INDEC, la inflación mensual bajó del 25,5 % de diciembre de 2023 a un dígito durante 2024, mientras la pobreza subió al 52,9 % en el primer semestre de 2024 y bajó al 38,1 % en el segundo. Los argentinos siguen debatiendo, en las urnas, cuál de esas dos curvas define el rumbo.
Hitos de su historia política
1853 · La Constitución de Alberdi — El texto de 1853, de inspiración liberal y modelo estadounidense, sigue vigente con reformas: uno de los más antiguos del mundo en uso.
1880 · Buenos Aires, capital federal — La federalización de la ciudad puerto cierra la organización nacional y abre la era agroexportadora.
1912 – 1916 · Voto secreto y Yrigoyen — La Ley Sáenz Peña termina con el fraude abierto; en 1916 gana el radicalismo y la política se vuelve de masas.
1930 · El primer golpe del siglo — La caída de Yrigoyen inaugura cincuenta años de alternancia entre democracias frágiles y dictaduras.
1946 – 1955 · El peronismo — Perón y Evita transforman la política: sindicatos fuertes, derechos sociales y voto femenino (1947). Derrocado en 1955, el movimiento queda proscripto hasta 1973.
1976 – 1983 · El Proceso — La dictadura más sangrienta del país: desapariciones documentadas por la CONADEP y estimadas en hasta 30.000 por los organismos de derechos humanos.
1983 – 1985 · Democracia y Juicio a las Juntas — Alfonsín restaura la democracia y un tribunal civil condena a los excomandantes: precedente mundial.
2001 · El colapso — Corralito, renuncia de De la Rúa y cinco presidentes en dos semanas: la peor crisis institucional y económica de la democracia.
2023 · El giro libertario — Javier Milei gana el balotaje con un programa de achicamiento del Estado y ajuste fiscal; sus resultados se siguen midiendo en inflación y pobreza (INDEC).
Personajes clave
— Libertador del sur: cruzó los Andes, liberó a Chile y proclamó la independencia del Perú; se retiró sin buscar el poder
— Abogado y general; creó la bandera (1812), ganó en Tucumán y Salta y murió pobre en 1820
— Secretario e ideólogo radical de la Primera Junta; murió en alta mar en 1811
— Caudillo salteño de la guerra gaucha que defendió la frontera norte; murió en 1821
— Gobernante federal de Buenos Aires (1829–1852); figura polémica entre tiranía y soberanía
— Presidente (1868–1874) y apóstol de la educación pública; autor de «Facundo»
— Primer presidente elegido con voto secreto y universal masculino (1916); derrocado en 1930
— Fundador del peronismo, presidente 1946–1955 y 1973–1974
— Primera dama y símbolo de la ayuda social peronista; impulsora del voto femenino; murió en 1952, a los 33 años
— Presidente de la recuperación democrática (1983–1989); impulsó el Juicio a las Juntas
Fuentes: Academia Nacional de la Historia (Argentina), «Historia de la Nación Argentina» · Encyclopaedia Britannica, «Argentina — History» e «Independence of Spanish America» · Museo Histórico Nacional (Buenos Aires) e Instituto Nacional Sanmartiniano · Archivo General de la Nación Argentina, fondos de guerras del siglo XIX · Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur (Buenos Aires) y datos oficiales de bajas de ambos países · Encyclopaedia Britannica, «War of the Triple Alliance» y «Falkland Islands War» · Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, «Nunca Más» (1984) · INDEC, series de inflación y pobreza 2023–2024 · Biblioteca Nacional Mariano Moreno, hemeroteca y fondos del peronismo; Encyclopaedia Britannica, «Argentina — History»